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12/4/15

Percepciones Semanales

Percepciones Semanales

Tras varias semanas sin poder publicar (demasiadas cosas para alguien tan joven), vuelvo a "La Red-Acción" para resumir esta completa semana que ha terminado con una imagen histórica. Crisis de partidos, ex dirigentes políticos imputados, atentados sanguinarios... La segunda semana de abril ha traído eventos internacionales muy importantes y situaciones nacionales que dan pena. ¡Comenzamos!

A nivel nacional, comenzamos la semana con la imputación del ex ministro de Justicia en la primera etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, Juan Fernando López Aguilar, por violencia machista. El que era hasta la fecha eurodiputado del grupo socialista en el Parlamento Europeo, defendió en seguida su inocencia y dijo que todo formaba parte de una especie de "venganza" de su exmujer, quien le había amenazado durante el proceso de divorcio. A pesar de ello, el partido decidió suspenderle de militancia y apartarle del grupo europarlamentario, algo que él mismo había propuesto horas antes de hacerse pública su marcha. Todo esto adquiere un caliz más impactante todavía si tenemos en cuenta que fue López Aguilar el que impulsó la actual Ley contra la Violencia de Género. Veremos en qué queda el nuevo "culebrón de la primavera".

 López Aguilar en 2012. Fuente: El País

Desde Cataluña llegó la noticia de la detención de varias personas de origen árabe, supuestamente yihadistas, que trataban de llevar a cabo atentados en suelo nacional. La Policía Nacional y los Mossos consiguieron frustar sus planes tras una investigación larga que dio sus frutos a mediados de semana. Como decía, la célula terrorista estaba preparada para realizar una serie de golpes entre los que se encontraban varios atentados, un secuestro a una personalidad financiera importante y otra serie de acciones menos "escandalosas". Con respecto a esto, ha sido publicada una foto del líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, conversando con un familiar de terrorista. Y es que parece ser que el desafío soberanista está, según la Policía, recibiendo el apoyo del extremismo islámico y el terrorismo yihadista.

Otra noticia a destacar esta semana es el rescate de los espeleólogos despeñados en la cordillera del Atlas, al sur de Marruecos. Los tres españoles habían caído en una garganta de la que, tristemente, solo consiguió sobrevivir un policía nacional, Juan Bolívar, que desolado contó a los medios la terrible experiencia que viveron sus compañeros y él durante los cinco días que tardaron en rescatarle. Además, nos contó las negligencias que cometieron los gendarmes y cuerpos de rescate a la hora de intentar salvar la vida de José Antonio Martínez que murió ahogado tras una mala práxis de sus "salvadores". Un hecho que traerá consecuencias legales para los responsables de esta operación ya que las familias de los fallecidos piensan acometer acciones judiciales. Otra prueba para la frágil relación entre nuestro país y el vecino norteafricano.

 Juan Bolívar siendo rescatado. Fuente: El Mundo

En el ámbito internacional, la semana ha quedado marcada por la importante séptima edición de la Cumbre de las Américas, una reunión trienal en la que los mandatarios de todos los países del continente americano comentan la actualidad de la región y las propuestas para el futuro. Una cumbre a la que acudía, por vez primera en la historia, un presidente cubano. Raúl Castro se vio las caras con Barack Obama tras el deshielo de las relaciones entre su país y EEUU. Y con este deshielo, la VII Cumbre de las Américas se nos presentaba como la gran oportunidad para conseguir la unidad del continente; sin embargo, las relaciones de Venezuela con sus socios continentales y, sobre todo, con los Estados Unidos han enturbiado las reuniones y perspectivas de la Cumbre.

 Saludo de Castro con Barack Obama. Fuente: El País

Y mientras que en América se empieza a vislumbrar una tenue luz al final del túnel, en África las cosas no terminan de cuajar. La pasada semana un execrable atentado terrorista del grupo Al Shabab acabó con la vida de más de 145 estudiantes, muchos de ellos cristianos, en una universidad keniana. Acción que ha sido duramente criticada por la comunidad internacional. Pero Kenia decidió tomarse la justicia por su parte y atacó varias bases del grupo extremista en su vecina Somalia. La situación empieza a ser muy complicada en el continente donde numerosas milicias se empeñan en sembrar el pánico en practicamente todas las regiones, desde Libia al norte hasta Zimbabwe en el sur. Algo que no podemos tolerar desde el mal llamado "Primer Mundo".

Y hasta aquí el resumen de esta semana. Una semana que se marcha y otra que llega con algunos titulares que empiezan a definirse, como la encuesta electoral de Metroscopia que publica hoy El País en primera página y que deja un empate a cuatro para las generales de noviembre. El próximo domingo estaré con ustedes, espero, para contarles todo lo que suceda en la tercera semana de abril. Hasta entonces, se despide un humilde estudiante.
Christian A.A.S.

7/2/15

Buena Vista Social Club


Los años 40 fueron buenos años para la música popular cubana. Si París era una fiesta, que decía Hemingway, La Habana era una verbena continua. Sus calles destilaban pasión y regocijo, sonrisas de alegría que bailaban melodías de rumba y jazz. Un habano, licor de café y boleros con acento cubano guiaban el ajetreado ritmo de vida de la capital isleña. Aún con la llegada de los años 50 y sumidos en medio de la feroz dictadura de Fulgencio Batista, las sonrisas persistían, y la gente de Cuba encontraba su refugio en el son de las trompetas. Si hay un lugar que se convierte en emblema de esta época, igual que el Moulin Rouge es símbolo parisino y de la revolución artística de principios de siglo, es el Buena Vista Social Club. Ubicado en el número 31 del barrio de Buena Vista, este club era el lugar de reunión de la escena musical caribeña, maestros del piano, el chelo o la trompeta que amenizaban la algarabía nocturna. Un lugar donde se aspiraba la esencia cubana. Un lugar donde se hacía la revolución, no la de Fidel, la revolución del mambo, de la rumba y del cha-cha-cha.



La de Fidel llegó, como es bien sabido, en el año 59. Y aunque la entrada triunfal del líder del Ejército Guerrillero en La Habana prometía años de gloria y paz, algo se desprendió de entre las ruedas de aquellos coches militares que desenchufó la música y aplacó el espíritu. La conversión hacia el comunismo no dejaba margen para el ejercicio de las actividades privadas, y muchos bares, clubs sociales y culturales, entre ellos el Buena Vista Social Club, fueron cerrados. La ofensiva revolucionaria de 1968 acabó definitivamente con la vida nocturna de la capital cubana. Y, de repente, La Habana era otra. Dijo adiós al entusiasmo, a la bohemia, se llenó de uniformes militares y el miedo y la hipocresía se apoderó de las personas. Miedo al enemigo, hipocresía que emana de la sustitución de los valores humanos por valores políticos e ideológicos. Una ideología perfectamente diseñada y mejor retransmitida, pero que detrás sólo esconde lo mismo de siempre: oportunismo, intereses particulares y manipulación.






En 1996, el productor y guitarrista estadounidense Ry Cooder viajó a la capital isleña para conocer a un grupo de músicos cubanos que atesoraron un gran prestigio en la ciudad durante la época del Buena Vista Social Club, pero que hoy habían quedado en el olvido. Vivían una vida humilde, tranquila, con su gente, jugaban al dominó y, pese a que algunos superaban los 80 años, seguían tomándose su copita de ron todas las noches. Cooder reunió al vocalista Ibrahim Ferrer, el guitarrista Compay Segundo, el pianista Rubén González, así como a muchas otras leyendas de la música cubana como Pyo Leyva u Orlando “Cachaíto” López. Juntos, grabaron el CD “Buena Vista Social Club”, publicado en septiembre de 1997 por la compañía World Circuit Records. El álbum, que recoge tanto canciones populares como otras compuestas para la ocasión, obtuvo un éxito rotundo a nivel internacional, fue aclamado por la crítica y ganó un premio Grammy a la Mejor interpretación latina tropical tradicional. De hecho, el colectivo ha seguido ofreciendo giras y lanzando discos (pese al retiro o fallecimiento de muchos de sus miembros iniciales) hasta que el pasado año anunciaron su disolución para 2015. El 5 de febrero ofrecieron su último concierto en el Auditorio Nacional de Ciudad de México. En este documental, dirigido por Wilm Wenders, se relata la experiencia vivida durante la grabación del primer álbum, una espléndida experiencia que nos hace comprender por qué, como dice David Trueba, vivir es mejor con los ojos cerrados.


 




“Tengo que llevar a este sitio a mis hijos y a mi esposa. Tengo que decirles que esto también es precioso”. Estas palabras nacían de las poderosas cuerdas vocales de Ibrahim Ferrer mientras paseaba, fascinado, por la ciudad de Nueva York, días antes de la actuación que el grupo colectivo ofreció en la ciudad norteamericana en la gira mundial que realizaron tras la publicación del CD. ¿Es capaz la música de arrancar los prejuicios, adormecer el odio, atenuar los egos? ¿Está, tras la sombra de estos artistas, el orgullo y la dignidad de un pueblo? Sea cual sea la respuesta, últimamente nos han llegado noticias esperanzadoras, que hablan de una toma de contacto entre Cuba y Estados Unidos y que podría suponer el inicio del fin del embargo comercial y de todos los mecanismos impuestos para su instrumentación. Sin embargo, el bloqueo no ha terminado. Los medios europeos se han limitado a reproducir el comunicado estadounidense pero han informado más bien poco de este asunto. De momento, sólo se han modificado ciertos aspectos, que van a permitir expandir los viajes a Cuba, la posibilidad del envío de remesas y van a facilitar algunas operaciones comerciales en esferas específicas como las telecomunicaciones. El comercio de Cuba con subsidiarias norteamericanas sigue prohibido por ley, y sólo el Congreso podría cambiar esto, no el Presidente. Pese a todo, las medidas anunciadas son positivas, y suponen un principio. Ojalá que los intentos de Obama por reestablecer las relaciones progresen hacia alguna dirección y no acaben en balde.




El vocalista Ibrahim Ferrer con la banda Buena Vista Social Club actuando en Nueva York


Una auténtica lección de vida y humanidad. Tuvieron que venir Ry Cooder y Wilm Wenders para enseñar a los estadounidenses lo que es Cuba: pasión, ritmo, sentimiento. No, ni Kennedy, ni Reaggan, ni Clinton ni Bush dijeron una remota verdad sobre la isla. A pesar de los más de 50 años de bloqueo, en los que se ha intentado debilitar por todos los medios la nación, en los que se pretendía matar al régimen de hambre, Cuba sigue sonriendo. Pese a las dificultades, pese a los intereses de unos y de otros, Cuba ha demostrado que el dinero -y el poder- no es sinónimo de felicidad. Por eso, y por mucho que el éxito y la riqueza les vino de sopetón a estos artistas ancianos, ninguno de ellos optó por abandonar su ciudad amada. Ellos, la gente de a pie, la gente que baila, que canta, la gente que trabaja todos los días de sol a sol para poner en el plato un poco de picadillo, de ajiaco o de yuca con mojo, ellos que aun así siguen manteniendo el espíritu: ellos son la libertad. Ellos, que mantienen la magia en las calles de la Habana, que no dejan que nadie desarraigue su alma.