El título de la entrada parece de broma. Ni mi cuerpo, ni mi ropa, ni mi edad, ni mi barba, ni mi voz (que es mejor), se parecen a los de Abraham Mateo. ¿Como han podido entonces confundirme con él? Me reitero, parece de broma, pero lo que voy a contaros a continuación es una maldita true story.
Todo comenzó allá por el mes de Octubre del año pasado. Un día cualquiera recibí un mensaje de Whatsapp de un número de teléfono desconocido que decía "¿Hola? ¿Quién eres". Mi primer pensamiento fue que era alguien que se había confundido, y por eso respondí: "No, ¿quién eres tú?". La respuesta fue cuanto menos divertida: "¿Eres Abraham Mateo? Soy una fan tuya, Abraham". Y así comenzó el escándalo. Bloqueé ese teléfono, pero al menos 3 veces a la semana seguía recibiendo mensajes de Whatsapp de niñas (lo sé por las fotos) que no paraban de preguntarme si era este chaval cantante, y lo que es peor, llamadas, algunas desde países como Venezuela o Ecuador, a horas intempestivas, y que colgaban nada más escuchar mi voz.
Pero un día me harté. Decidí no bloquear a una de las niñas que me preguntaban si era su amor, su ídolo, Abraham, e intentar mantener una conversación coherente con ella, para descubrir el por qué de tanta llamadita molesta y mensajitos de amor. Tras demostrarle que no era el cantante, utilizando la táctica de enseñarle mi falso profundo asco por él (en realidad no me da asco, me es indiferente), la chica accedió a contarme dónde había conseguido mi teléfono. Por lo visto hacia el mes de mayo de 2014, alguien filtró el número del cantante en Internet. Eso supuso muchísimos problemas para el chaval, el cual recibió ataques y "troleos" varios como el que reproduzco a continuación:
Como era imaginable, rápidamente Abraham Mateo cambió de teléfono. Sin embargo el rastro de su antiguo número quedó circulando por la red. Las capturas de móvil dónde aparecía el teléfono fueron modificadas, dejando borrosas las dos últimas cifras. Y es ahí dónde comienza mi pesadilla.
Al parecer mi número de teléfono actual, coincide exactamente con las siete primeras cifras del de Mateo, y las fans se han dedicado a ir probando con diferentes combinaciones, hasta intentar dar con la forma de contactar con su ídolo. No debemos olvidar que son niñas, menores. Agradezco a la muchacha que me contó toda esta historia, ya que sin ella seguramente nunca me habría enterado del origen de este lío.
Pero los mensajes y llamadas siguieron. Otra chica me comentó que mi teléfono, ya literalmente, se estaba filtrando en un supuesto grupo de Whatsapp de fans del cantante, diciendo que era el número real. De ahí que el tsunami de mensajes no haya parado.
El último contacto fue ayer. De nuevo una niña me preguntaba si era Abraham Mateo, y recibió mi consabida respuesta diciendo que no. Pero esta vez la cosa fue un paso mas allá. La madre de la niña, intercambió conmigo una serie de notas de voz, en las que pudo asegurarse de que yo no era nadie relacionado con Mateo, y en las que le pedí, que por favor me ayudara a parar toda esta historia intentando comunicar en el famoso grupo de Whatsapp que todo era una mentira, y que me estaba empezando a molestar bastante. Veremos si tiene efecto... pero, ¿y si no?.

Principalmente he barajado dos opciones. Una, obviamente, cambiar de teléfono. Pero me fastidiaría bastante tener que hacerlo, por todos los problemas que acarrea, y encima por una cosa como esta en la que yo no he querido meterme. La otra opción que he barajado es ponerme en contacto directamente con Abraham Mateo, para que lance un mensaje a través de su Twitter e intentar parar esto. Tal vez a él si que le hagan caso. ¿Qué haríais vosotros en mi lugar?
Sólo me alegro de que la persona que esté recibiendo estas llamadas y mensajes sea yo, y no haya sido algún otro tipo de persona que se hubiera aprovechado de la situación para vete a saber tú hacer el qué, y ofender o abusar de la confianza que le ofrecen estas niñas, que no dejan de ser menores de edad que aún no piensan en las consecuencias de sus actos.
Así que, ya lo saben, sexys señoritas, lo siento, pero no soy Abraham Mateo.